“Querida Christine: Es fácil comprender cómo se ha desatado la guerra. Nuestra primera ministra se imaginó que era Churchill desafiando a Hitler y la Marina la apoyó para obtener publicidad y popularidad. Estoy seguro de que esta destrucción sólo beneficiará a Mrs. Thatcher y a los fabricantes de armas. Lo que más me apena es que no hay una causa para esta guerra. Y si somos honestos, los argentinos son mucho más patriotas con respecto a las Malvinas que nosotros con las Falklands. Lo que la primera ministra no comprende es que los argentinos creen firmemente que las Malvinas son de ellos. Han enviado contra nosotros pilotos en misiones suicidas, en viajes sin regreso, porque estamos fuera de su alcance. Y eso que ellos no tienen helicópteros de rescate en el mar para recuperar a los pilotos. Los pilotos argentinos enfrentan cada día misiles antiaéreos de aplastante superioridad. Realmente, la valentía de esos hombres demuestra que tienen mucho más que un tibio interés en las islas. Considerando la tragedia, la angustia y el horror de las vidas perdidas, que han sido sacrificadas por los políticos para tapar la ineptitud de su gobierno, y los resultados en dolor, pérdidas económicas y de buques para Gran Bretaña, me parece que esta es la guerra más inútil que Gran Bretaña ha hecho en su historia. Espero que todo esto termine pronto. Creo que los argentinos ya han demostrado honorablemente su valentía. David Tinker”. Extraída del libro “Un mensaje desde las Malvinas”, de Hugh Tinker, padre de David, quien recopiló sus cartas y las convirtió en un testimonio único. David Tinker, un joven marino inglés de 25 años, se encontraba a bordo del buque HMS Glamorgan cuando fue enviado a combatir a las Islas Malvinas en 1982. Desde allí escribió a su mujer, Christine, cartas con reflexiones propias de su juventud. El 12 de j unio de 1982, dos días antes de la rendición argentina, un misil Exocet disparado desde tierra impactó en el Glamorgan. Tinker perdió la vida, pero sus cartas siguieron llegando a Inglaterra. Esta es una de ellas y es un testimonio conmovedor. Tinker es la voz de un protagonista que duda, reflexiona y cuestiona incluso el sentido mismo de la guerra. Cuando escribe que los argentinos son mucho más patriotas, realiza un gesto poco frecuente en combate: otorgar legitimidad emocional al adversario. Reconoce la convicción, el sacrificio y el coraje de los soldados argentinos, y lo hace con respeto, casi con admiración. Estas palabras, lejos de toda polémica, en el Reino Unido y en la Argentina, fueron recibidas con respeto silencioso. No despertaron controversias ni reproches; más bien impusieron una reflexión ante la dimensión humana de la guerra. Cuando un hombre escribe desde la hondura de la muerte con esa honestidad, deja de ser enemigo para convertirse en un semejante. Allí el testimonio perdura: no como documento de la contienda, sino como una voz que, atravesando el tiempo, nos recuerda la fragilidad y la dignidad compartidas. A héroes y mártires de Malvinas, nuestro más sentido homenaje.

Juan L. Marcotullio

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